Consejos para prevenir golpes de calor en bebés

prevenir golpes de calor en bebés
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Un golpe de calor es una consecuencia de estar expuesto a temperaturas extremadamente altas sin estar debidamente protegido. Se trata de un trastorno que se caracteriza por la pérdida excesiva de agua y sal a través del sudor y puede tener diferentes síntomas de diversa gravedad. ¿Puede sufrir un bebé un golpe de calor? Desgraciadamente sí. Por sus peculiaridades fisiológicas, los bebés están más expuestos a sufrir trastornos por un exceso de calor, ya que tienen menores reservas de agua y su aparato respiratoria aún está en fase de desarrollo. Por eso desde nuestra escuela infantil queremos daros algunos consejos para prevenir golpes de calor en bebés.

Qué hacer para prevenir golpes de calor en bebés

Una de las claves para proteger a un peque de menos de 3 años de un golpe de calor es asegurarse de que se mantiene hidratado en los momentos de más calor. Ofrecedle agua con frecuencia o pecho a demanda en el caso de los bebés con lactancia. Pero además de los líquidos, es bueno que se hidrate con frutas, verduras y hortalizas frescas.

En cuanto a la ropa, hay que escoger para el bebé prendas transpirables, ligeras, holgadas y en tonos claros. Además, podéis ponerle prendas que se puedan mojar sin ningún problema y sequen fácilmente, ya que cuando el calor apriete, es buena idea refrescarle con un poco de agua mediante un pulverizador.

Y por supuesto, es especialmente importante resguardar al peque en la sombra. No olvidéis ponerle siempre crema con factor solar alto y un sombrerito, así evitaréis tanto el exceso de temperatura como las quemaduras solares.

Cómo actuar ante un golpe de calor en niños

¿Qué se debe hacer si el peque muestra síntomas de golpe de calor? La actuación debe ser inmediata. Si advertís ciertos síntomas del golpe de calor como piel extremadamente caliente, respiración agitada o taquicardia, entre otros síntomas relacionados, debéis acudir inmediatamente a un pediatra.

No obstante, mientras que el médico llegue a examinarle, habrá que llevar al bebé a un lugar fresco y ventilado y quitarle las prendas que le puedan dar más calor. Luego, se podrá refrescar al peque con toallas húmedas, pero nunca echarle agua helada por encima. Y si el pequeño puede beber, es aconsejable darle agua fresca en sorbitos, pero no muy fría.

Desde nuestra escuela infantil esperamos que tengáis presente esta información en vuestras vacaciones y excursiones familiares para poder disfrutar con los peques sin preocupación. Y si tenéis alguna duda sobre cómo proteger a vuestro bebé, recordad que podéis consultarla con nuestro equipo de profes en la escuela.

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