¡Adiós chupete, adiós!

adiós chupete

El chupete es un objeto transicional, que acompaña a la mayoría de los niños durante la primera parte de su infancia, ayudándoles en el proceso de regulación y control afectivo.

Se trata, por tanto, de objetos sustitutos que los niños utilizan principalmente cuando la figura principal no está disponible. En realidad, el niño los usa para regularse, ya que no tiene la capacidad de hacerlo solo, por lo tanto, una mantita, un peluche, el chupete o el dedo, son algunos ejemplos de este tipo de sustitutos.

Desde el punto de vista del desarrollo y, atendiendo a su relevancia clínica, podemos decir que no tiene ninguna importancia que los niños los utilicen, no es bueno ni malo, sobre todo si cumplen su función y le sirven al niño para ajustarse mejor a las demandas ambientales.

¿A partir de qué edad hay que quitar el chupete?

La recomendación de los pediatras es que no se use y si ya se está usando, retirarlo antes del año, para que no interfiera en el desarrollo mandibular y de erupción de los dientes.

Tengamos en cuenta que la succión continua en un uso prolongado del chupete, puede producir una deformación permanente del velo del paladar, dificultando el habla por la incapacidad para la producción de algunos fonemas, especialmente aquellos sonidos más complejos y que implican que la punta de la lengua toque o vibre en el velo del paladar, ejemplos de esos fonemas son, “cl”, “tr” ó “rr”.

Si hablamos de un uso abusivo, puede dificultar la masticación, suponiendo así una interferencia en su alimentación y, como algo extremo, poniendo en riesgo sus necesidades energéticas y nutricionales.

Lo habitual es que a los dos años los niños requieran sólo el chupete para ayudarse a dormir o para calmarse ante una situación que le produce miedo o ansiedad.

A partir de esta edad, si todavía continúa utilizándolo, es cuando podemos empezar a aplicar distintas estrategias para que poco a poco vaya olvidándose de él. Una posible “meta” es que haya dejado de utilizarlo antes de los tres años, que es cuando ya empiezan el “cole de mayores”.

Debemos de elegir el momento adecuado, esto es lo más importante. Que sea un periodo de estabilidad para el niño y sin otros cambios a la vista, es decir, unos meses antes de empezar el colegio, o en vacaciones. No hay que hacerlo coincidir con otro momento crucial de la vida del pequeño, como puede ser la llegada de un hermanito. A fin de cuentas, la separación del chupete es uno de los grandes acontecimientos en su corta vida.

Consejos para quitar el chupete

Una vez que estemos preparados, lo mejor es no volver atrás, aguantar un poco y mostrarse firme, y, sobre todo, buscar y fomentar la complicidad y colaboración de nuestro hijo.

Nosotros le ayudaremos, pero es él el que toma la determinación final de prescindir de su amado chupete.

El chupete puede darse como ofrenda a Papá Noel, los Reyes Magos, los duendes, el gato del vecino, un pájaro…, casi siempre a cambio de un regalito, por ser mayor. El día de su cumpleaños, como ya es mayor, él mismo decide tirarlo, a modo de ritual. ¡A la basura!…

Estos ejemplos, o cualquiera que a vosotros os sirva y encontréis que se adapte a vuestra familia, cumplen su objetivo en la gran mayoría de los casos, aunque siempre debemos ofrecer un refuerzo positivo felicitando al niño por el gran esfuerzo y la renuncia que está protagonizando. Quizás tarde unos pocos días, pero se acostumbrará a estar sin su chupete, no os preocupéis.

Lo que no debes hacer a la hora de quitarle chupete

  • Enfadarse con el niño, ridiculizar o castigarle.
  • Quitárselo de repente, es mejor que la decisión la tome el propio niño.
  • Ignorar los momentos de mayor ansiedad del niño.
  • Ignorar la razón por la que siente necesidad de usar el chupete.
  • Empezar la retirada durante momentos estresantes como cambios de domicilio, separaciones, comienzo de curso, nacimientos de hermanos,…
  • Ceder, una vez iniciado el proceso no es conveniente dar marcha atrás, si volvemos a darle el chupete, el pequeño aprenderá que no somos firmes y perderemos la determinación y credulidad.
  • No son aconsejables aquellos métodos que consisten en hacer al chupete “menos atractivo”: impregnarlo de una sustancia amarga o picante, o hacerle un corte para que al succionarlo se quede “vacío” de aire… es preferible evitarlo.

Ante todo, debemos respetar el ritmo de nuestro pequeño y entender que la separación del chupete puede ser para ellos causa de gran ansiedad, por lo que toca ser pacientes y comprensivos. Por todo esto, en la Escuela Infantil Locos Bajitos tratamos este tema con el máximo cuidado, y siempre elegimos el momento adecuado, habiendo consensuado esta decisión con la familia, y por supuesto ayudándoos y dando el soporte que necesitéis.

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